IndyCar pospuso para el lunes la Borchetta Bourbon Music City Grand Prix en Nashville Superspeedway. La combinación de la final de la Copa del Mundo de la FIFA, que se fue a tiempos extra, y una tormenta eléctrica que se negó a abandonar el óvalo de Tennessee dejó a la categoría sin margen para disputar la carrera el domingo. La última vez que una prueba completa de la serie se aplazó un día entero sin haber largado fue en Pocono, hace una década.
La cadena de demoras comenzó con el partido de futbol. IndyCar había ajustado su horario de salida para esperar el final de la transmisión, pero el alargue y la posterior ceremonia de premiación empujaron la bandera verde mucho más allá de lo previsto. Cuando la cobertura terminó y los autos estaban listos para salir a pista, la lluvia ya se había instalado sobre el trazado de 1.33 millas. Los equipos permanecieron en sus puestos durante horas y el personal del circuito trabajó para secar el asfalto, aunque las precipitaciones continuaron y el pronóstico no ofrecía una ventana suficiente para completar las 300 vueltas con seguridad. La categoría no compite en óvalos con pista mojada; la pérdida de adherencia a las velocidades que alcanzan estos autos convierte cualquier intento en un riesgo inasumible.
La parrilla de salida se mantiene sin cambios para el lunes. Kyle Kirkwood largará primero con el Andretti Global Honda, Josef Newgarden lo hará a su lado con el Penske Chevrolet y Scott McLaughlin completará la segunda fila. Alex Palou, líder del campeonato, arrancará cuarto con Chip Ganassi Racing, y David Malukas, que no pudo clasificar el sábado por un accidente en la práctica, saldrá último.
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